NO SÉ CONTRA QUIÉN VOY

domingo, 24 de septiembre de 2017
¿Por qué es tan difícil admitir que en la vida hay diferentes respuestas? Y además todas son válidas. Llevamos ya, no sé cuánto, creyendo que las cosas son blancas o negras, y que encima, ¡no se pueden cambiar!

Pues tal y como lo siento, el mundo no se divide en buenos y malos, y la razón no está solo de un lado. Igual madurar es, dejar de creer en bandos.

¿Por qué siempre ha de haber un culpable y enfrente un inocente? ¿Dónde queda el respeto y la tolerancia? Quizá, al lado de la libertad de escoger y decidir.

Pues sí, en este momento de la historia vemos claro cómo a las instituciones les importamos un pimiento. Porque a ellas lo único que les interesa es la "buena" marcha de la economía. ¡Vaya visión tan pobre de la vida! Y digo yo, cómo pretendemos llegar a la madurez sin contemplar las emociones. Difícil, ¿verdad?  

A esto no se le puede llamar democracia. Aprenderemos qué es democracia cuando la vivamos, no cuando nos la expliquen. Pues lo dicho, aún nos queda mucho por desaprender para conseguir construir una sociedad más justa y humana. 

Te dejo con una de las canciones más bonitas que he oído nunca, y que pone palabras al momento que estamos viviendo. ¡Feliz domingo!


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