SÚPER MAMÁ, SÚPER AGOTADA

domingo, 7 de mayo de 2017
Muchas madres sentimos (o hemos sentido en algún momento) la obligación de ser súper madres. Más que madres, heroínas, que hemos de hacerlo todo PERFECTO. Y ya el remate es que no solo perfecto para nosotras, si no que también para la abuela, la suegra, la vecina, para las RRSS, etc. etc. 

Hemos de trabajar fuera de casa (para no ser unas "mantenidas") y a su vez, si trabajamos fuera de casa ¡cómo se nos ocurre! somos unas egoístas...

Pues yo ya no quiero ser una súper madre perfecta. Caí en esa trampa al nacer mi primer hijo. Sufrí lo que no está escrito para intentar llegar a todo... Y lo peor, que mi hijo también lo padeció :-( 

Ahora siento que, la raíz de todos mis males fue sentirme obligada a satisfacer las necesidades de los demás (antes que las mías y las de mi hijo) ¿Para qué? Para obtener la aprobación de los demás ¡Así de sencillo!



¡Se acabó! Soy mujer, soy madre y además tengo mis limitaciones. Como diría Chenoa, ¡soy humana! De ahora en adelante, me he propuesto dejar atrás la culpabilidad. Perseguir la perfección, ¡es la muerte! Es sentir que nunca llegamos, que se nos escapa el tren, que siempre hemos de ser mejor... ¡Hasta aquí hemos llegado! Se acabó ahogarnos para llegar a lo que el mundo espera de nosotras. 

¿Sabes que te digo? Que hoy es buen día (como cualquier otro) para agradecer a nuestros hijos que nos eligieran. ¡Gracias por despertarnos del profundo sueño! Por ayudarnos a encender nuestra luz y conectar así directamente con nuestras emociones 💜 Es curioso como antes de la maternidad creía que tenía todo tipo de carencias, y tras ser madre, empecé a ver claro que en realidad me sobraban (un trabajo tóxico, relaciones caducas, grandes dosis de ruido mental, etc. etc.) ¡Feliz domingo! 

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