OJALÁ NO CELEBRÁSEMOS EL 1 DE MAYO

lunes, 1 de mayo de 2017
No me gustan nada los días conmemorativos. Porque detrás siempre hay necesidad de normalizar, reivindicar, protestar, etc. ¡Vamos! que son pistas bien claras de que la causa en cuestión no fluye como debería :-( 

Prueba evidente de ello es que hoy celebremos El Día del Trabajador. Día que nació con el objetivo de protestar por las malas condiciones laborales de los trabajadores en plena Revolución Industrial. 

¡Bufff! pues si el origen se remonta a finales del S.XIX, lo triste es ver que a día de hoy nuestro sistema estructural ahí se quedó. Aún necesitamos redistribuir la riqueza, reivindicar la creación de empleo de calidad, recuperar derechos, etc. 

En definitiva, el sistema sigue estancado en la era industrial. Qué curioso que continuemos llamando parados a los desempleados, como si de máquinas se tratasen (todavía poniendo el foco en la función mecánica que los trabajadores hacían en las fábricas)


En fin, pues ya es una realidad. El mundo laboral ha dado un giro de 180º Y en estos momentos, cuando nuestras necesidades básicas están cubiertas, podemos llegar a permitirnos ser felices en nuestro trabajo. 

Al final, la verdadera naturaleza del ser humano es la FELICIDAD. No tiene nada que ver con lo que tenemos, con aquello que hacemos, ni tampoco con aquello que conseguimos. Desde mi punto de vista, es una actitud interior que brota de manera natural cuando recuperamos el contacto con nuestra auténtica esencia.

El día que los adultos seamos conscientes y libres, con las ideas claras a cerca de quiénes somos y cuál es nuestra finalidad en la vida, no tendrá sentido seguir "luchando" por El Día del Trabajador. ¡Feliz lunes! 

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