MÁS AMOR POR FAVOR

domingo, 26 de febrero de 2017
Recientemente he disfrutado un libro para aprender a amar, incluso si no hemos sido lo suficientemente amados. Es el último de Laura Gutman: "Qué nos sucedió cuando éramos niños y qué hicimos con ello". 

Comparto un pequeño fragmento que para mí, explica la raíz de todos los males. Al final comparto, para qué necesitamos recuperar nuestra capacidad de amar incondicionalmente ...


"Las criaturas humanas necesitamos, durante toda nuestra infancia y adolescencia, ser amadas hasta que estemos en condiciones de valernos por nosotros mismos. "(...)

"Todos los adultos somos, en mayor o menor medida, niños lastimados. Y si no lo reconocemos, reaccionamos automáticamente quemados por el dolor. ¿Tenemos la culpa? No ¿Somos responsables? Sí. He ahí la diferencia entre ser niño y adulto." (...)

"Los adultos (incluso si provenimos de historias difíciles) ya somos autónomos, o sea que podemos elegir. Por lo tanto, sí somos responsables de nuestras acciones." (...)

"La vida cotidiana está organizada de tal modo que los niños se tienen que adaptar a las necesidades de los adultos, en lugar de que los adultos tomemos decisiones según las necesidades de los niños

"Ahí está el nudo invisible y depredador de nuestra civilización. El patriarcado precisa niños hambrientos y furiosos para luego convertirlos en guerreros sangrientos y voraces. En cambio, si quisiéramos hacer algo diferente, amaríamos a los niños para generar una civilización solidaria y ecológica." Laura Gutman



Es un hecho que nuestros ancestros no contactaron con su libertad interior. De ahí nuestra incapacidad de amar incondicionalmente y de forma pura. ¿La consecuencia? Guerras, cárceles repletas, asesinatos, violencia machista, bullying, enfermedades, maltrato, robos, autoritarismos, etcétera, etcétera. 

En una relación sana, los padres ofrecen al niño todo -en términos afectivos- a cambio de nada. Sin embargo, aún estamos necesitados del cariño, abrigo y protección que no recibimos de niños y para compensar la falta de amor incondicional, buscamos abundancia material, protección, poder. De este desamor también surge la corrupción. No es más que acumular poder y dinero para llenar el vacío afectivo (es miedo a quedar otra vez desprotegidos) 

Al final, cada vez tengo más claro que necesitamos ser guiados por los niños. Ellos nacen amorosos y listos para AMAR. 

De hecho, esta misma semana mi hijo mayor (aquí hablé de su mundo) dibujó su cerebro, y qué curioso, lo primero que incluyo dentro fue AMOR. 

Es más maduro que yo 😉 Él sabe (y de serie) que lo único que hay en esta vida es amor para dar ;-)) Los niños amados crearán la civilización amorosa que todos soñamos (ese el único camino). ¡Buen domingo! (las ilustraciones son de Kazuaki Yamauchi)

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