Hija, yo solo quiero lo mejor para ti

domingo, 25 de septiembre de 2016
Hace unos días leí un artículo súper interesante. Abordaba un tema que quizá no sea muy popular, el de las madres tóxicas. Se suele hablar de gente tóxica, a otros niveles, pero no del amor dañino de una madre. En resumen, son madres, que a través de un amor inmaduro, impiden a sus propios hijos crecer e independizarse física y emocionalmente de ellas. 

Resulta paradójico, porque tras este comportamiento tan prejudicial está el amor. Aunque claro, también es verdad que la luz y la oscuridad está en todo, y en el amor no iba a ser menos. Por un lado, está la cara A del amor, el que propicia el crecimiento y desarrollo personal. Y también está la cara B, la tóxica, la que ejerce un amor egoísta e interesado que puede llegar a ser destructivo.



La mirada de las madres tóxicas es peculiar, ellas ejercen el control pensando que hacen el bien y que así demuestran amor a sus hijos. “Yo sólo quiero lo mejor para ti" "Quiero que consigas lo que yo no tuve”, “No quiero que caigas en mis mismos errores”. En conclusión, proyectan en sus hijos sus propios sueños incumplidos, pensando que así les demuestran su amor. 

Por último, en este artículo recomendaban tomar conciencia para lograr romper el ciclo de la toxicidad, no continuar la cadena y así poder abrir nuestras alas para conseguir ser nosotras mismas. Es difícil, pero se empieza diciendo"NO" para marcar límites y sobre todo, no cayendo en su victimismo. Al final, no se trata de hacer daño, sino de dejar claro que necesitamos SER, con todo lo que conlleva ¡Buen domingo!

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