¡Muertos de miedo!

lunes, 7 de marzo de 2016
"Cuando la gente vive con miedo, sus vidas no tienen mucha vitalidad. El miedo mutila y paraliza. Te corta las raíces, no te permite alcanzar tu altura máxima, tu ser máximo. Crecer hasta donde estás destinado requiere un gran coraje, requiere valentía. 


Las personas que están llenas de miedo no pueden ir más allá de lo conocido. Lo conocido proporciona cierta comodidad, seguridad, protección, porque es conocido. Uno lo conoce a la perfección, sabe como manejarse en ello, puede estar casi dormido y seguir manejándose en ello; no hace falta estar despierto; esa es la ventaja de lo conocido.

En cuanto cruzas la frontera de lo conocido, surge el miedo, porque entonces serás ignorante, no sabrás qué hacer y qué no hacer. Ese es el miedo que mantiene a la gente atada a lo conocido, pero cuando una persona está atada a lo conocido, está muerta.

La vida sólo se puede vivir peligrosamente; no hay otra forma de vivirla. Sólo a través del peligro, la vida crece, alcanza la madurez. Uno tiene que ser aventurero, estar siempre dispuesto a arriesgar lo conocido por lo desconocido. Y cuando uno ha catado la dicha de la libertad y la temeridad, nunca se arrepiente porque entonces sabe lo que significa vivir. Entonces uno sabe lo que es quemar la antorcha de su vida por ambos extremos a la vez. Un simple momento de esa intensidad es más gratificante que toda una eternidad de vida mediocre.

Uno le tiene miedo a la muerte porque no sabe qué es la vida. Si sabes qué es la vida, el miedo a la muerte desaparece por sí solo. No se trata en absoluto de la muerte, se trata de la vida." Fragmento extraído de Miedo (Osho)

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