El amor no vale la pena

domingo, 14 de febrero de 2016
Según el diccionario, valer la pena es: Dar por bien empleado el esfuerzo que cuesta. Para mí, el amor no es esfuerzo. El amor fluye libre, se disfruta, lo vivimos con entusiasmo, ilusión, se construye con proyectos de vida en común. 

El amor verdadero no duele, no ahoga, no oprime... El amor sano está muy lejos de esos mitos falsos. Nos enriquece y bien vale la alegría. ¿Verdad?


Como dijo Jorge Bucay: “El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.” Cambiar al otro a imagen y semejanza de lo que nos venga bien, ¡no es amor!
En suma, a día de hoy tras más de 17 años en pareja, creo que el tiempo asienta el amor cuando lo cultivamos. Cuando admitimos y conseguimos amar las diferencias y singularidades de nuestra pareja. ¡Nada del clásico ya te cambiaré para que seas perfecto! ;-)

Es más, hoy no creo en la pareja perfecta. Pienso que la perfección -entendida como completa ausencia de defectos- no existe. De hecho, si lográramos que fuese perfecta, la obra ya estaría acabada ;-) ¡No es plan! Aún nos queda mucho por vivir...

Amar, en gran medida, es permanecer enamorados de nuestras diferencias. Mirar viendo las virtudes y defectos de nuestra pareja de aventura bien despiertos ¡Sin sueño que valga!

Aunque bien mirado, allí donde amamos y además nos aman, está el sueño cumplido más bello del mundo. Donde habitan los corazones despiertos. ¡Qué poético me ha quedado!

En conclusión, el amor nunca vale la pena. ¡Bien vale la alegría! de llegar a ser quienes somos (sin vendas ni engaños) Tal y como dijo Antoine de Saint-Exupéry, autor de "El Principito": "Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad." ¡Feliz domingo para to@s!

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