Más fácil salir de las drogas que de un grupo de whatsapp

domingo, 24 de enero de 2016
Hace días escuchaba este mismo lamento por diferentes vías. ¡Estoy de este grupo de whatsapp hasta las narices! Yo: - pues salte. Respuesta de mi amiga: -no, no puedo. ¡Cómo voy a hacer eso! :((

Y, ¿quién no se ha visto alguna vez en esta situación? Alguien sin whatsapp ;-) De hecho, una vez entré en un grupo en el que no duré ni un día. Se creó para una despedida de solteros, y fui incapaz de soportar tanto bombardeo. ¡Qué pesadilla! Aún hoy sudo al recordarlo...

Bueno -al margen de anécdotas- me pongo seria para transmitir que este hecho me inquieta bastante. El trasfondo tiene su miga. Para mí, la causa es nuestro miedo al rechazo, a no ser aceptados, lo que nos conduce, sin frenos, a la más pura y dura de las resignaciones. Resignación que nos hace sufrir en silencio. 



¿Qué hacemos? Si nos agobia, no queda otra, hay que salir de ahí. ¿Qué más da lo que piensen de nosotr@s? Como nos vean no nos incumbe. Eso es algo que sólo les importa a ell@s. ¿Verdad?

No nos encadenemos a situaciones insanas. No nos atemos a ellas. Puede parecer un asunto de escasa importancia, pero lo cierto, es que no lo es. Ésto no es lo que nos ha tocado vivir. ¿Por qué hemos de esclavizarnos a situaciones que no nos aportan? O mejor dicho, sí nos aportan: resignación al mal rollo.

“La resignación es algo así como un suicidio cotidiano” decía Honoré de Balzac. ¡No nos conformemos! Ahora si me disculpáis, me voy a hacer limpieza de grupos ¡Que ya estoy harta! ;-) Hasta mañana. 

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