Dando voz a los niños

domingo, 20 de diciembre de 2015
"Educar es extraer del otro, dejar salir y florecer y no el hecho de querer introducir conocimientos académicos en el otro. Los niños ya son un todo y lo ideal sería permitir que ese todo se manifieste. Ellos ya vienen conectados con su esencia. Somos los adultos y el entorno quienes les desconectamos de su verdadero ser. 

Salirse de sí mismos es un gran esfuerzo para el alma infantil. Ya que el niño debe reprimir aquello que es genuino: sus intereses, pasiones, ritmos e incluso su necesidad motriz.


Las emociones también son muy importantes a la hora de poder aprender. Las emociones afectan a toda la vivencia infantil. Desde el juego, la alimentación, las relaciones con iguales y posteriormente al aprendizaje formal. Las emociones pueden generar la guerra o la paz. Para que un niño pueda aprender libremente necesita sentir que sus necesidades son respetadas, satisfechas en la medida de lo posible y escuchadas por los adultos referentes. Un niño respetado, feliz y seguro de sí mismo aprende más y mejor.



La enseñanza formal tradicional hace que el niño tenga que reprimir gran parte de sus ritmos internos, su curiosidad, creatividad, motivación, intereses… ya que debe adaptarse al grupo o al profesor. Esta despersonalización, debido a tener que hacer todos lo mismo al mismo momento, del mismo modo y al mismo ritmo, nos aleja totalmente de nuestro verdadero ser, de nuestros verdaderos intereses, deseos, ilusiones, pasiones y talentos. 

Llegamos a la adolescencia totalmente desconectados y sin saber quiénes somos, de dónde venimos y mucho menos a dónde queremos y deseamos ir. Esto es un verdadero desastre ecológico para la humanidad. 

El aprendizaje dirigido y forzado no favorece el verdadero propósito que cada niño lleva dentro de sí. Los unifica y los separa y desconecta de quienes realmente han venido a ser. Los centros de enseñanza convencionales están organizados para el día a día de los adultos no del niño. No favorece el despliegue de la creatividad más bien la reprime. 

Los centros culpan a los padres y los padres se quejan de los centros. Y los niños son los rehenes. Nadie mira al niño ni a sus verdaderas necesidades. Hay que buscar soluciones a favor del desarrollo de los niños y no en su contra. 


Lo más importante no es si los niños van a una escuela convencional, alternativa o libre. O si son educados en casa académicamente o autónomamente respetando sus ritmos e intereses. No hay una mejor manera. Cada niño tiene necesidades diferentes. Lo importante es que cada niño pueda conectar con quien es y desplegar ese ser que ha venido a ser".  



Hay mucho miedo a permitir que las personas seamos nosotras mismas.



Fragmento del artículo “Dando voz a los niños” por Yvonne Laborda. Cofundadora de La tribu de madres conscientes. Espacio virtual de crecimiento personal y de apoyo emocional. Puedes leer el artículo completo aquí. ¡Muy recomendable!  

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