4 actitudes que te harán súper infeliz

jueves, 12 de noviembre de 2015
Generalmente llegamos a aquello que deseamos, tras descubrir qué es aquello que No deseamos. Como dirían mis hijos (influenciados por Gumball) se trata de hacer psicología inversa ;) Hoy, cuatro actitudes que nos hacen realmente infelices. ¡Ya sabéis!... A darle la vuelta toca:



1. Trabajar en algo que odiamos

El diccionario recoge como odio: sentimiento de aversión y rechazo muy intenso e incontrolable hacia algo o alguien. A su vez, el sentimiento de aversión es el malestar que nos produce algo que nos resulta desagradable.
Ésto llevado al terreno laboral se da, básicamente, porque somos incompatibles con ese trabajo en cuestión. Dado que pasamos tantas horas de nuestra vida en el trabajo, si encima sentimos odio hacia él, ésto hará que nos sintamos realmente mal con el mundo.


2. Vivir en el pasado o en el futuro

Vivir en el pasado o en el futuro contribuirá de pleno en nuestra infelicidad. Es tan sencillo, como aceptar que no podemos hacer nada por cambiar el pasado. Se fue para no volver, ¡pasemos página!

En el caso de que el obstáculo sea vivir en el futuro o andar obsesionados por lo que pueda o no pasar en el mañana, hay que tener bien claro que eso sólo nos restará energías y encima no nos aportará nada. Cuando llegue el momento, actuaremos...


3. Conservar a nuestro alrededor a personas tóxicas

No desvincularnos de la toxicidad es el principio de la infelicidad. Si deseas seguir sintiéndote mal, el camino es mantener a tu lado a los "malignos" ¡No lo olvides!

Si de verdad deseas sentirte bien, deshazte de lo tóxico = veneno que produce efectos nocivos sobre nuestro organismo. 


4. Quejarnos día tras día

Si en lugar de intentar responsabilizarnos de aquello que nos hace infelices para intentar cambiarlo, actuamos desde el victimismo y la queja, entramos en un bucle de desesperación, angustia y pesimismo total de lo más inaguantable ¿Te suena? Yo estuve ahí, demasiado tiempo... pero ¡se acabó!

Pensar en qué va a pasar antes de hora es inútil, incluso al llegar el día puede que todo pase de un modo impensado. Sentirnos mal o pre-ocuparnos no cambiará nada del pasado ni lo que esté aún por llegar. Voy a aplicarme el cuento, ¡a la de ya! ¿Cómo lo ves tú?

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