No lucharé por mis sueños

domingo, 11 de octubre de 2015
A lo largo de esta aventura voy cambiando mi forma de ver las cosas. Hace un año, quizás hubiera empleado la frase "lucha por aquello que quieras conseguir". A día de hoy NO lo haría, me parece una metáfora de lo más engañosa. 

Si algo estoy aprendiendo -a través de la experiencia- es que aquello que creemos es lo que creamos. Y por lo tanto, las palabras y pensamientos con los que definimos nuestros sueños en acción, también determinan los limites de nuestra mente. De verdad creo, que las palabras envuelven una enorme energía y en gran medida, determinan nuestra forma de pensar, sentir y actuar en el mundo. 

Obviamente yo no deseo para mí -ni para nadie- que la vida se convierta en un campo de batalla cargado de dolor, malestar y donde el sentimiento predominante sea el odio hacia nuestros "enemigos". Quienes además -siguiendo este paradigma- siempre ofrecerán resistencia. ¿Verdad?

Al final, esta forma de percibir el mundo -en términos de guerra- tan solo nos perjudica, es 100 % dañina. Por encima de todo, implica romper con nuestro propio estado de PAZ.

Tengo claro que en la vida no deseo batallar, combatir, pelear o tratar de erradicar ni a nada ni a nadie. Es más, mi propio sueño está en lograr abrir ventanas donde otros ven muros. Ya lo dice nuestro manifiesto: PIENSA SIENTE ACTÚA.

"Lo que el corazón quiere sentir, la mente antes o después se lo acaba mostrando" Y tú, ¿qué crees?

2 comentarios

  1. Creo que tienes toda la razón! No me había parado a realizar esta reflexión de esta manera, y es que es muy cierto. A veces luchar por los sueños, puede ser una lucha interna tan encarnizada...y sí, creo que lo que el corazón ya siente y comprende, la razón lo termina por asimilar.
    Gracias por este post, me has hecho pensar y darme cuenta de algunas cosas muy importantes.

    ResponderEliminar
  2. Sí, hoy en día, eso mismo pienso yo. Porque considerándolo una lucha lleva implícito tanto sufrimiento y dolor... Me alegra que te haya resultado valioso. Un abrazo, Mónica

    ResponderEliminar