Refugiados bienvenidos...

domingo, 6 de septiembre de 2015
Esta semana, la atroz imagen de un niño sin vida de tres años en playas turcas, daba la vuelta al mundo. Desde este pequeño lugar, nos sumamos a denunciar el trato inhumano y desigualitario que las organizaciones económicas, políticas o religiosas dan a los SERES HUMANOS. 

¿Qué nos pasa a este lado del mundo? ¿Cuándo nos volvimos tan insensibles? El caso es que llevamos mucho mucho tiempo, viviendo la desigualdad con absoluta "normalidad". Deshumanizados ante las imágenes y grandes cifras de muertos en playas, pateras, camiones... Ante el horror de familias que sueñan con una VIDA. Aunque para ello hayan de dejar atrás países, familias, hogares...

Hace unos días, llegué a la conclusión que aquello que nos diferencia a los que nos conmocionamos -de verdad- y los que no -ante los abusos y la sinrazón- es nuestra forma de VIVIR nuestros sueños.

Mientras los que se conmocionan -falsamente- lo hacen movidos por sueños del ego. Estoy segura que a ti y a mi, nos mueven los del alma. Los esenciales, los sueños que de verdad dan sentido y dirección a nuestras vidas. ¿Verdad?

Creo -firmemente- que todas las personas que se "lanzan" a VIVIR sus sueños del alma, es porque han resistido a una profunda transformación, tanto externa como interna. ¿Cuánto más habrá que tolerar a esta pandilla de "mandamases" deshumanizados y necios soñadores de grandes egos? 

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