¿Por qué vamos al redil?

lunes, 20 de julio de 2015
No es fácil "despertar" tras re-correr el sistema educativo tradicional. No sé tú, pero yo tengo claro que la educación institucional que recibí no contribuyó -precisamente- a que conservara mi intuición, autenticidad y creatividad innata con la que nacemos todos. Ésto unido ¡claro! a un ambiente familiar nada favorecedor, que también es importante. Aunque no decisivo, ¡por suerte!


Cuando llegué a la edad adulta, de repente: ¡fui libre para decidir mi camino en la vida! ¿Qué hice entonces? Pues lo "normal", ser uno más -más bien uno menos- estudiar algo con "salida" que me proporcionase un trabajo "estable", pedir una hipoteca, casarme y tener hijos. Además en ese orden...



¿Por qué seguí ciegamente el orden propuesto por el sistema? La respuesta está bien clara, estaba totalmente habituada a recibir órdenes. A ser una mera marioneta.


"Los otros" decidían cómo y cuándo debía actuar.


Mucho ha cambiado desde entonces. Fui madre por primera vez y mi mundo de "ciega" obediencia se tambaleó del todo.


Comencé, hace ya siete años, a guiarme por mi propio instinto -tras años adormecido- para despertar a la soñadora en acción, que siento puedo llegar a ser.  


Desde mi perspectiva, despertar consiste en comprender que realmente no nos hace falta ninguna figura de autoridad. 


Cada uno de nosotros, contamos con capacidad de sobra para dirigir nuestra propia vida. 

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