Para momentos de frustración...

lunes, 8 de junio de 2015
Hace unos meses, en una conferencia para emprendedores, escuché algo que me gustó mucho. Era una especie de receta para cumplir sueños, en forma de metáfora "hortelana". 

Me quedo sobre todo con el punto 1, es fundamental y a la vez ¡el gran olvidado! 

 1. Limpiar el campo  2. Plantar la semilla  3. Cultivar el campo  4. Recoger la cosecha




Por otro lado, y siguiendo el hilo "hortelano"; creo honestamente que sólo con pensamientos positivos, no es posible recoger cosechas. 

Hay una corriente -para mí, "vende humos"- que sostiene que únicamente creyéndolo sucederá. Y aunque es cierto que el pensamiento positivo ayuda, eso no es suficiente. Desde luego que también es necesario currar de lo lindo. ¿Verdad?

De hecho, en cierto modo, nos hacemos hombres o mujeres "orquesta" (manejando a la vez distintas disciplinas y aprendiendo de todas, un poquito más cada día ;)

En definitiva, cada uno recoge lo que siembra, y a su vez cada cosecha necesita su tiempo de crecimiento y de maduración. ¡Es así de simple y de complicado! No hay atajos que valgan. 


Espero que esta reflexión de A. Caputo te anime tanto como me anima a mi en los momentos de frustración, cuando parece que no pasa nada y que siempre estoy en el mismo punto:


 "No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. 

También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla cosntantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.
¡No! La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después. 

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. 

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos -que todos tenemos- recordemos el ciclo del bambú japonés.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al final, se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia."

6 comentarios

  1. Cuánta razón!! Una buena forma de empezar con ganas una nueva semana...pensando que estamos echando raíces...;)

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    1. Es tal y como lo siento, Almu. En general, aceleramos los procesos de todo, y si lo pensamos bien es bastante antinatural.

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  2. Qué razón, aunque frustra un montón que la cosecha crezca despacito, al final es mejor despacito pero bien, que rápido pero sin sabor ;) Y sobre lo que comentas de la corriente vende humos, estoy totalmente de acuerdo, sólo pensando en positivo no se llega a los sitios, hay que pensar en positivo pero trabajar duro para tener resultados. Un abrazo muy grande ^_^

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    1. Estoy de acuerdo, Esti. Hay que currárselo mucho, y a la vez sentir pasión y fe por lo que hacemos. De lo contrario, a la primera de cambio, abandonamos. Un abrazo

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  3. Me ha encantado el post y conocerte a través de Carmen Tebar. Un saludo
    Mari Carmen

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  4. Encantada igualmente, Mari Carmen. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo

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