Salir de la zona de confort

lunes, 4 de mayo de 2015
Tercera entrega de "Despertando sueños" acerca del trabajo feliz o consciente. Si no has leído los anteriores, son:  "¿Jubilado en el trabajo?" y "¿Por qué llamarle trabajo?" 

Hoy, comparto una fábula que cuanto menos nos invita a reflexionar sobre nuestra zona de comodidad. Esa que puede que no nos haga felices pero al menos sentimos que todo esta bajo control... Que no se me mal interprete, porque en absoluto soy partidaria de actuar de modo temerario. Aunque si te diré que a veces en la vida se hace necesario "matar" alguna que otra vaca. ¿Dirás? ¡Esta mujer se ha vuelto loca! y puede que sea cierto ;) 

Te invito a leer esta breve fábula acerca de salir -en ocasiones por obligación- de la zona de confort. ¡Espero que te guste tanto como a mí!
Tutticonfetti




Había una vez un viejo maestro que decidió visitar junto a su discípulo la casa más pobre de la comarca, donde malvivía una familia con una sola posesión: una famélica vaca cuya escasa leche les proveía de insuficiente alimento, pero alimento al fin y al cabo. 

El padre, hospitalario, les invitó a pasar con ellos la noche. Al día siguiente, muy temprano, el maestro le dijo a su discípulo: “Ha llegado la hora de la lección”. Y el maestro sacó una daga y degolló a la pobre vaca.

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Un año más tarde volvieron al pueblo y donde estaba la casucha destartalada encontraron una casa grande, limpia y bastante lujosa.


Vieron salir al padre de familia, que no sospechaba que el maestro y el discípulo habían sido los responsables de la muerte de su vaca, y les contó cómo el mismo día de su partida algún envidioso había degollado salvajemente al pobre animal.


-Esa vaca era nuestro sustento. Pero cuando vimos a la vaca muerta, supimos que estábamos en verdaderos apuros y que teníamos que reaccionar. Y lo hicimos. Decidimos limpiar el patio que hay detrás de la casa, conseguimos algunas semillas y sembramos patatas y algunas legumbres para alimentarnos. Muy pronto vimos que nuestra granja casera producía más de lo que necesitábamos, y así empezamos a vender. Con las ganancias compramos más semillas, y así hasta hoy mismo que he comprado la casa de enfrente para plantar más patatas y hortalizas y algo de…


Mientras el padre de familia seguía hablando, el discípulo se dio cuenta de que...

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