Mundo Lanar | Entrevista

domingo, 22 de marzo de 2015
Mundo Lanar es un proyecto dedicado a las fibras y tintes naturales en clave DIY & DIS «Do It Yourself & Do It Slow». Y aunque invita a pensar únicamente en lana, en realidad abarca otras fibras naturales como la seda, la alpaca, el lino o el algodón.

Mundo Lanar

Su actividad principal es impartir talleres y cursos relacionados con la lana (cardado, hilado, telar y fieltro) y los tintes naturales (teñido de lana, shibori, ecoprints y otras técnicas). 

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Además tienen una tienda online en la que comercializan materiales y materias primas slow. Podríamos decir que Mundo Lanar desarrolla cuatro vías:


Formativa: Dirigida a creativos, diseñadores, artesanos y artistas, enfocado a trasmitir técnicas textiles. 

Educativa: Orientada a las nuevas generaciones para que conozcan mejor el origen de las cosas, al tiempo que se divierten y desarrollan habilidades y destrezas. 

Divulgativa: Porque la sociedad aún está muy verde en todos estos temas y, por lo general, se desconocen las implicaciones de las fibras y tintes químicos. 

Subversiva: Dedicada a poner los puntos sobre las íes sobre temas de interés ético y ecológico, ya que el mercado tiene la habilidad de confundirnos, así como de sacarle todo tipo de pegas, y adjudicarle contradicciones a las ideas rompedoras, independientes y alternativas.

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Por otro lado, desde sus orígenes, en Mundo Lanar se interesan por la defensa de la Trashumancia (colaboran con muchos pueblos e iniciativas trashumantes), el rescate de oficios tradicionales (con especial atención a aquellos en peligro de extinción como el de hilandero o tintorero), las prácticas agroecológicas (por aquello de gestionar los recursos naturales de manera sustentable) y les apasiona la historia lanar y tintórea.



¿Quién están detrás de Mundo Lanar?


Mundo Lanar lo componemos Romi & Ato. Creemos que hacemos un tándem perfecto porque cada uno lleva las partes con las que más a gusto se siente y cree que puede desarrollar mejor. 

Lo bueno es que cada uno se ha ido especializando en temas diferentes, lo que nos permite impartir los talleres conjuntamente (aportando así dos perspectivas, creemos que complementarias) y conseguir que nuestros kits mantengan el equilibrio entre teoría y práctica. 
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Romi (bonaerense y licenciada en Diseño Textil) es la creativa del proyecto, algo que lleva en la sangre porque desde pequeña su madre le inculcó todo tipo de artesanías y manualidades. 

Aporta el lado más intuitivo del proyecto, es la que lleva el timón de las investigaciones y la que tiñe, hila, teje y confecciona. Durante años se dedicó a la creación de «soportes expositivos para trajes antiguos y modernos», profesión que desarrolló en centros como el Museo del Traje de Madrid, y que le ha proporcionado una interesante visión panorámica de los textiles.

Ato (madrileño y agroecólogo), aunque es también un apasionado del hilado con huso y de técnicas textiles como el Shibori, es el gestor y responsable de contenidos. Un poco el culpable de todos los palabros que usamos y quien se encarga de garantizar la trazabilidad de todos nuestros productos. 


Le gusta decir que todo este discurso de la sustentabilidad es un poco defecto profesional, ya que durante años trabajó en toda suerte de temas eco, como biodiversidad, conservación del medioambiente, agroecología, energías renovables, economía ecológica, certificación ecológica o educación ambiental. 



¿Cuál es vuestra filosofía de vida?


Nos identificamos con la idea de que “lo pequeño es hermoso”, porque es precisamente ahí, en las cortas distancias y en los pequeños momentos que da la vida, donde uno realmente conecta con el territorio y sus gentes, donde se expresa la riqueza artística y cultural de cada pueblo y donde surgen las emociones y las experiencias que conforman nuestros recuerdos que, en definitiva, son la esencia de la vida. 

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También nos mueve la búsqueda de un “equilibrio entre lo antiguo y lo moderno”, porque el rescate de las tradiciones a secas, acaba siendo relegado a meras expresiones folclóricas y a las vitrinas de los museos, lo cual es positivo pero no cambia las cosas. 

Por eso nos gusta estar receptivos a todo lo que nos viene de atrás, pero enfocarlo siempre de tal forma que nos sirva para “el aquí y ahora”, y mejor aún si lo que haces tiene posibilidades de futuro. 

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Lo que también es súper importante y que a veces con tanta moda, tanto estrés y tanta homogeneización resulta difícil, es tratar de “conectar uno mismo”, porque todos tenemos una esencia que nos hace únicos, aunque el mercado se empeñe en hacer tabla rasa y llamarnos a todos por el mismo nombre: consumidores. 

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Aunque a algunos les parezca un pensamiento romántico, no hay nada como sintonizar con las materias primas naturales. Por ejemplo, a nosotros nos pierde literalmente la lana, de igual modo que a otros les pierde el barro, el papel, el metal o la madera. Y es esa relación con lo natural la que, en cierto modo, te permite conectar con tu interior. 

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Nos consta que a través de vuestros distintos proyectos apoyáis y promovéis 
la cultura slow, ¿podríais contarnos en qué consiste este movimiento?


La cultura slow reúne muchos de los valores que nos mueven e inspiran, motivo por el cual todos nuestros proyectos giran en torno a esta idea. 

El primer paso consiste en hacer compatible el trabajo con una vida tranquila, que es uno de los aspectos que definen al movimiento slow, cuyos fundamentos éticos originarios, claramente contraculturales, tienen que ver con la crítica al ritmo de vida al que nos conduce la sociedad de usar y tirar. 

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Se trata de buscar alternativas que nos permitan disfrutar de cosas tan elementales como la Naturaleza y su tempo, las estaciones del año, las buenas compañías o la alimentación natural, en definitiva, una respuesta a los males que genera el consumismo, causante del interés, el anonimato y el estrés en los que estamos inmersos. 

Digamos que el modo slow es algo así como saborear la vida en su plenitud gracias a la gestión responsable de nuestro tiempo y de nuestras decisiones. Y estas mismas ideas fueron las que nos llevaron a dar el paso de dejar la ajetreada urbe y mudarnos al medio rural para emprender en plan slow. 

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Hasta el punto que tareas cotidianas como recolectar plantas tintóreas o cultivarlas en nuestro huerto, teñir al aire libre, destinar el pajar a espacio de talleres o viajar para conocer el trabajo de otros proyectos, nos impiden en ocasiones ver el límite entre trabajo y ocio, ¡algo que antes era sencillamente inimaginable! 

Otra de las máximas del Movimiento Slow es la defensa de lo Local, idea con la que sintonizamos ya que nos parece una idea súper romántica, y en realidad es una de las pocas formas a nuestro alcance de contrarrestar los efectos de la globalización capitalista. 

Mundo LanarY es que, producir localmente, es una buena forma de disminuir la huella de carbono y contribuir a la defensa de las economías locales, eliminando todo tipo de intermediarios. Generando relaciones de confianza entre productores y consumidores, los cuales dejan de ser meros números para reivindicar su condición de personas. 

Nosotros por ejemplo somos un emprendimiento local que produce de forma artesanal (teñimos, hilamos, confeccionamos, tejemos) y que genera sinergias con otros proyectos (diseñadores, pastores, torneros, tejedoras). 

El tercer gran pilar de la Cultura Slow, que cada día está cobrando más fuerza, es producir de forma Sustentable, lo que se traduce en una serie de principios éticos y ecológicos que consideramos imprescindibles en un mundo en el que parece haberse olvidado el frágil equilibrio de la Naturaleza, el agotamiento de los recursos y el bienestar de las personas que mayormente producen los bienes que consumismos, lo que suele hacerse bastante al margen de la ley en países como India o China.




¿De qué modo está relacionada la cultura slow con vuestros distintos proyectos?



Aunque aún no lo hemos dado a conocer, nuestro proyecto global es Romi & Ato «Slow Textiles & Natural Colors Studio», una iniciativa que integra Mundo Lanar «Do It Yourself & Do It Slow», Ecolorgy «Rethink Your Colors» y Tinctórea «Slow Textile Concept», y cuyo hilo conductor es explorar las posibilidades que nos ofrece la Naturaleza para crear colores y textiles de forma local, natural y responsable. 

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Mundo Lanar fue nuestro primer proyecto y el que ha marcado esta forma de hacer las cosas. Nos dedicamos a impartir talleres y cursos sobre el proceso de la lana y los tintes naturales, aunque también organizamos eventos y exposiciones, e impartimos conferencias y charlas.

Desde hace algo más de un año tenemos una tienda online donde se pueden adquirir todo tipo de utensilios lanares, tintes naturales e hilados naturales para alimentar la pasión DIY & DIS. Y aunque la tienda no entraba precisamente en nuestros planes (la idea originaria era crear un Museo itinerante del proceso de la lana), acabamos cediendo ante la sugerencia de nuestros alumnos de ofrecer Fibras y Tintes Naturales que llevaran un poco una impronta slow. 

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Por su parte Ecolorgy ha sido una consecuencia de Mundo Lanar, en el sentido que nos fuimos dando cuenta de que las posibilidades que nos ofrece la Naturaleza para crear Colores Slow, iban mucho más allá del teñido natural. 

Fue entonces cuando comenzamos a interesarnos en las posibles aplicaciones de los Colores Naturales Renovables, en campos como las Bellas Artes o las Pinturas Naturales. 

Y es ahora cuando somos conscientes del alcance y trascendencia de esta propuesta, que es una crítica rotunda a la forma de producir colores que ya se viene desarrollado con especial intensidad desde mediados del siglo XIX: 

colores artificiales creados en laboratorios por medio de síntesis químicas, empleando en muchos casos sustancias no precisamente inocuas e inofensivas. 

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Tinctórea ha surgido como una necesidad de expresarnos a través de los textiles, ya que Mundo Lanar se enfoca más en el DIY y “casualmente” se daban las circunstancias: 

Romi es diseñadora textil, lleva años tiñendo con tintes naturales y para ella los telares, la tricotosa y la máquina de coser son extensiones de sus manos; y Ato es un apasionado del Shibori y de las técnicas experimentales de teñido natural, con lo cual también participa en el diseño de las telas. 

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Lo que pretendemos con esta firma de Textiles Slow es demostrar que es posible crear propuestas locales e independientes comprometidas con la Sustentabilidad, sobre todo en lo que a tintes naturales se refiere. 

A nuestro entender, uno de los puntos flacos de algunas propuestas de Moda Sostenible, que si bien cuidan el tipo de fibras empleadas, desatienden la otra cara de la moneda. 

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A falta de la posibilidad de teñir o estampar de forma natural y ecológica, se deberían aprovechar más los colores de las fibras naturales, ya que ofrecen un amplio abanico de posibilidades creativas; y tratar de evitar el empleo de tintes químicos. 
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No es exagerado decir que en la actualidad la Moda Sostenible es una especie de saco roto en el que cabe desde ropa elaborada con textiles petroquímicos de reciclaje, hasta ropa reutilizada y costumizada sin importar su composición. Países como Alemania son más exigentes. 


¿Qué es y que engloba la cultura sustentable del color?


La Cultura Sustentable del Color hace referencia a una nueva forma de interactuar con los colores que nos rodean basada en el culto a los Colores Naturales Renovables ya que, a causa de la industrialización, la mayoría dejaron de ser naturales para ser producidos de forma artificial, lo que se tradujo en tintas, tintes, colorantes y pinturas elaborados con productos químicos, a menudo tóxicos y contaminantes y comúnmente provenientes de fuentes no renovables como el petróleo. 

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Así pues, la nueva cultura del color abarca la aplicación de Colores Naturales producidos de forma responsable, a todas las esferas imaginables de nuestra vida cotidiana: 

textiles, alimentación, construcción, bellas artes, pinturas y, en general, allí donde veamos color, exceptuando aquellos materiales que ya de por sí poseen un color natural (como la madera o la pizarra). 

Todo ello motivado por razones de salud, cuidado del Entorno, respeto a los derechos de los animales y de las personas, e identificación con una Estética Natural. 



¿En que nos beneficia elaborar nuestros propios colores?


En principio lo importante no es tanto que demos el paso de elaborarlos nosotros mismos, sino comenzar a consumir Colores Naturales Renovables –como alternativa a los Colores Artificiales No Renovables– sobre todo aquellos que han sido producidos de forma local y responsable. Porque es a través de nuestras decisiones de compra, que tenemos la capacidad de influir en la manera en que están siendo producidas las cosas. Es decir:


Mientras más productos naturales y sustentables que –como consumidores– demandemos, más productos de estas características tenderán a ofertarse, lo que a medio y largo plazo se traducirá en una reducción de los costes de producción. No hay más que ver el precio de los primeros tomates ecológicos, que eran literalmente prohibitivos, y su precio hoy día.


No todo el mundo reúne las mismas circunstancias para dar un salto trascendental hacia la coproducción de sus propios bienes de consumo como crítica al consumismo (que es un poco lo que, desde sus orígenes, viene a defender la cultura del Hazlo Tú Mismo, aunque en la actualidad se confunda con la simple idea de “disfrutar creando, fabricando o reparando cosas”), lo importante es que cada uno tratemos de aportar nuestro granito de arena para hacer de que la Cultura Sustentable del Color sea algún día una idea tan aceptada como lo es hoy día la alimentación ecológica.


Pero respondiendo a tu pregunta, creemos que elaborar tus propios colores es una buena manera de descubrir la forma en que estaban hechas las cosas antes de que nos viniera todo dado; de conectar con un cuadro desde el momento mismo de la elaboración de la pintura (óleo, acuarela, tinta..), como por ejemplo hacían los impresionistas, cuyo trabajo se diferenciaba del resto, ya no sólo por el estilo pictórico, sino por los colores que eran capaces de elaborar de forma artesanal; de estrechar los lazos con las materias primas naturales, muchas de las cuales hoy desconocemos, pero que hasta hace poco formaban parte de la botica doméstica; y también de recuperar esa capacidad de hacer las cosas uno mismo, ya que les da un valor especial que no se expresa con dinero.




Trabajáis en comunidad con el objetivo de crear un 
“Modelo Textil Sustentable”, 
¿con qué proyectos estáis participando y con quién os gustaría colaborar en un futuro?



Desde el principio nos ha movido la idea de caminar hacia un Modelo Textil Sustentable por medio del trabajo colaborativo, lo que nos ha llevado a crear un hastag (#NetworkingResponsable) que hace alusión a una forma de trabajar en red inspirada por los principios de la Cultura Slow y en la que las partes asumen los riesgos y beneficios de un determinado trabajo colaborativo, atención, en igualdad de condiciones.

Es decir, huyendo de las relaciones de poder a las que habitualmente nos enfrentamos cuando queremos colaborar con alguien que tiene más alcance que tú, más ventas, más seguidores y otras materialidades. 

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Parece algo sencillo de asumir, pero esta sociedad nos inculca justamente lo contrario y parece habernos convencido de que el pez gordo es el que –por ley y mérito acumulado– ha de establecer las reglas del juego. 

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Hasta la fecha hemos colaborado con varios proyectos en esta línea. Desde aquellos situados en la base de la pirámide como son los torneros (que nos confeccionan muchos de nuestros utensilios lanares, respetando nuestros criterios de maderas no exóticas de poda y no utilización de barnices ni ceras sintéticas), o los productores de tintes naturales (que nos han dado la oportunidad de abrir el difícil camino de los colorantes naturales producidos bajo la fórmula cooperativa, muchos de ellos con certificación ecológica). 

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A aquellos otros como La Agonía Libros que han demostrado una fe ciega en trabajos colaborativos tan arriesgados como los nuevos Cuadernos de Slow de Tinctóreapasando por la bonita colaboración con la firma de moda para niños Perfect Days, para la creación de una mini colección pensada para el bienestar de los más pequeños y que se hizo llamar So Nice Wool: Eco Style For Kids. 

Ahora estamos realizando con Daisy,  para lanzar esta primavera, una novedosa propuesta que sorprenderá a más de un aficionado al Patchwork; o la colaboración con tejedoras slow con las que estamos preparando el lanzamiento de una serie de Kits de Tejido. 


Y respecto al futuro, no podemos decir mucho ya que de momento es sorpresa. Lo que sí podemos compartir es que estamos súper abiertos a colaborar con proyectos afines y siempre receptivos a nuevas propuestas de Networking Responsable. 




Nos gusta e inspira…


Nos gusta pasar buenos ratos con nuestros amigos. Bajar a Madrid y sentirnos gente de campo. Pasar las horas junto a la chimenea. Disfrutar de los placeres de la comida casera. 

Salir a recolectar y perdernos literalmente en la montaña. Sintonizar con los abuelos del pueblo. Hablar con los pastores. Organizar guateques ABC (o Actúas, o traes Comida o traes Bebida en nuestro Chill-Pajar).

Ponerle cara al cartero. Dejarnos llevar por las buenas vibraciones.

Nos inspira el poder trabajar en lo que nos gusta porque, como decía Picasso, la inspiración llega trabajando. 

Algo tan poco común en la ciudad como es el silencio. Una simple gota de agua para diseñar un huso. 

La forma en que cristaliza un copo de nieve para concebir una colección de Shibori. Y en general las formas tan sorprendentes que puedes encontrar en la naturaleza: las formas que hace la madera o las texturas de las piedras.



¿Recomendaríais soñar despierto?




Por supuesto, porque hay ideas aparentemente locas, utópicas e idealistas que con esfuerzo, mimo y tesón pueden convertirse en realidad. Cuando se nos ocurrió dejar nuestras profesiones para dedicarnos a lavar, cardar e hilar lana, todo nuestro entorno social se echaba las manos a la cabeza, al ver que íbamos a tirar por la borda toda una vida de “méritos académicos y profesionales” y que estábamos decididos a invertir nuestros modestos ahorros en una idea tan obsoleta y rocambolesca. Y ahora, al ver que no íbamos tan mal encaminados, hasta les parece ¡una idea genial!

Así que lo importante en la vida, independientemente de las influencias externas (nadie pone en duda las buenas intenciones de quienes en su día pretendieron quitarnos estas locas ideas de la cabeza) y de los resultados (ya que el éxito depende de infinidad de factores que a veces ni siquiera controlamos y, aún haciéndolo extraordinariamente bien, a veces se fracasa igual) es apostar por lo que crees que es positivo en tu vida porque, al fin y al cabo, lo realmente importante es alcanzar la felicidad. Y todos sabemos que sentirse realizado es uno de los primeros pasos para conseguirlo.
Agradecemos a Ato y a Romi que hayan compartido con nosotros su bonito mundo. Apoyamos totalmente los valores que estáis promoviendo a través de Mundo Lanar, Ecolorgy, y Tinctórea. Deseamos que disfrutéis mucho del camino. ¡Feliz viaje!

3 comentarios

  1. Sencillamente genial! Este proyecto es una pasada lo mires por donde lo mires. Un abrazo grande

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  2. ¡Toda la razón! Muy fan de todas/os los knitting-revolution. Un abrazo fuerte.

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  3. Wooo!
    Con comentarios así (además de sonrojarnos) nos dá fuerza para seguir adelante, a pesar de todos los inconvenientes que tiene permanecer pequeños y fieles a nuestra filosofía!
    Mil gracias, una vez más, Matilda por este súper post que siempre nos trae tan buenos recuerdos! Esperamos que vengas pronto a visitarnos a The Dyer´s House, nuestra nueva sede situada en el Valle de Soba (Cantabria).
    Un abrazo inmenso a las dos!
    Romi & Ato

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