Cómo transformar este loco mundo...

sábado, 17 de enero de 2015
En este mundo, hay muchas cosas que hacen plantearme si soy yo, o es el mundo el que está loco... y al conocer los terribles atentados de París y leer ésto:

"Los hermanos Kouachi son franceses, nacidos en París hace 32 y 34 años, huérfanos de padres argelinos y criados en orfanatos.” (extracto de nota de la agencia EFE)




Pensé, ¿nadie se da cuenta? ¿nadie establece la relación entre la violencia extrema y las carencias afectivas de estos "individuos"? Tras ver la reacción mundial, creo que así es. ¡No lo relacionan! :( Es por ésto que me gustó tantísimo leer este post de Ibone Olza que hoy comparto. Transmite a la perfección, en pocas palabras, donde empieza TODO y cómo prevenirlo. Dice así:

CRIANZA Y EMPATÍA: HABLANDO DE PREVENIR MATANZAS | IBONE OLZA 

¿Qué lleva a alguien a coger una metralleta y matar a otros seres humanos a los que no conoce? En estos días no paro de leer explicaciones y teorías políticas, sociológicas, y hasta antropológicas…Para mi se olvidan de una pregunta crucial, que es... 

¿Cómo fueron criadas estas personas?¿Cómo fue su nacimiento?¿Qué pasó con ellos  cuando eran bebés, niños pequeños, chavales, adolescentes? ¿Cuántos abrazos recibieron, cuánto tiempo pasaron en piel con piel o en brazos?¿Cuánta atención recibieron de su padre o de su madre?¿Dónde estaban sus abuelos?¿Quién les esperaba al salir de la escuela, quién les cuidaba cuando estaban enfermos?

Yo sinceramente no veo tanta diferencia entre unas matanzas y otras. Entre el chaval estadounidense que entra en el Instituto armado y dispara contra sus compañeros, o el ultraderechista noruego que decide que todos tienen que morir o los hermanos Kouachi que matan a quien según ellos ofende a su Dios. En todos hay una absoluta falta de empatía y una misma estética: la de los videojuegos más vendidos. Me imagino que todos ellos tuvieron serias carencias afectivas en su primera infancia.



Que crecieron con una autoestima baja, porque nadie les hizo sentirse muy especiales ni muy queridos. Qué probablemente no tuvieron un padre entregado que les ayudara a conocer el mundo, y a descubrirlo. Que seguramente tampoco tuvieron la oportunidad de jugar libremente en una naturaleza sana. Que llegaron a la adolescencia sin vínculos afectivos sólidos. El que quiera entender más y mejor que lea a Alice Miller.

Los políticos ahora hablan de medidas para prevenir más matanzas y más terrorismo. Yo tengo algunas sugerencias: priorizar los cuidados a la infancia. Fomentar el desarrollo de la empatía que ya sabemos está directamente relacionada con el desarrollo de algunas áreas cerebrales. ¿Cómo? Con políticas globales que permitan a las familias cuidar a sus hijos e hijas. A todas las familias de todas las culturas de todos los países. Priorizando el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda. Favoreciendo la crianza amorosa, no separando a los bebés tempranamente de las madres, sosteniendo a las madres y reconociendo y pagando su trabajo. Recordando que la crianza es tarea de toda la sociedad, y que la inversión que conlleva nos beneficia a todos. IBONE OLZA

2 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo, la única forma que tenemos de cambiar el mundo es mediante el amor que transmitimos. Lástima que algo que es tan evidente para muchos, no lo sea para los que son capaces de cambiarlo. Un saludo.

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