¿Vivir o sobrevivir?

lunes, 17 de noviembre de 2014

Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Hoy todo el mundo sufre la enfermedad del tiempo: la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y debes pedalear cada vez más rápido.


La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.

La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros.

A menudo, trabajar menos significa trabajar mejor. Pero más allá del gran debate sobre la productividad se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas: ¿PARA QUÉ ES LA VIDA?

Hay que plantearse muy seriamente, ¿a qué dedicamos nuestro tiempo? Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele”, y sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente. Elogio a la lentitud | Carl Honoré

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